EN EL AÑO 1991, JULIAN ROJAS DERROTÓ CON EL ACORDEÓN A JUANCHO ROIS

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El acordeonista Sanandresano Julián Rojas derrotó con el acordeón al favorito Juancho Rois en el cierre del Festival de la Leyenda Vallenata 1991. Se necesitó de las fallas de Rois en la interpretación de la puya para que Rojas le quitara prácticamente de la cabeza la corona de nuevo Rey Vallenato. Rojas ocupó el tercer puesto en 1988 en el mismo festival y en el de Cuna de acordeones. Rois, quien tuvo al público a su favor, ocupó el segundo puesto, mientras que Gabriel Julio quedó de tercero.

Es como si la leyenda de Francisco El Hombre y El Diablo se hubiese repetido en la madrugada del miércoles en Valledupar, pero en esta ocasión El Diablo derrotó a Francisco.

El Diablo fue el Sanandresano Julián Rojas Terán, quien tenía 21 años y 15 de ellos tocando acordeón. Francisco El Hombre sería Juancho El Conejito Rois, cuyo triunfo estaba casi asegurado. El Credo de la leyenda que Francisco cantó al revés para derrotar al maligno fue esta vez la puya, aire musical que prácticamente define el Festival de la Leyenda Vallenata.

Los seguidores del Conejito Rois, que eran más de la mitad de los 20 mil espectadores frente a la tarima Francisco El Hombre, en la Plaza Alfonso López, daban por seguro el triunfo de su juglar. La fiesta estaba preparada para celebrarlo con los cantos de Diomedes Díaz, pero el sancocho quedó listo porque Juancho perdió. Y este aceptó con gallardía su derrota.

Curiosamente, el nuevo rey se coronó con los acordeones de su principal contrincante y favorito del público, quien se los prestó para que su intervención fuera mejor. Rois declaró que no se arrepiente.

Al Conejito, tal vez el acordeonero que más discos vendía en el país por la aceptación de su cantante Diomedes Díaz, de nada le sirvió el despliegue publicitario. Habían sido repartidas tres mil camisetas, dos mil banderines, 200 llaveros, 200 gafas y colocados seis pasacalles. Iba bien en tres de los cuatro ritmos que debía interpretar: el paseo, el merengue y el son, pero le desentonaron dos pitos al momento de tocar la puya.

Julián Rojas, quien actuó seguidamente, supo ganarse al público desde el mismo instante en que tocó el paseo La estrella, de Juan Muñoz; Aumentó su nivel con el merengue El Mango de la plaza, de José Rondón, y el son Altos del Rosario, de Alejandro Durán, y remató bien con la puya La Fiesta de los Pájaros, de Sergio Moya Molina.

Seguidores de Rois terminaron aplaudiendo su actuación y, al final, Rois y el público reconocieron que Rojas se sobró en este Festival.

El jurado, integrado por el político bolivarense Rodrigo Barraza Salcedo, el periodista y abogado Armando Benedetti y los acordeonistas Emiliano Zuleta Díaz, Orangel Maestre y Alberto Villa, acertó esta vez a juicio de los entendidos.

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